Empatía. Me encanta esa palabra. Hoy me desperté pensando justamente en la empatía; la calidez que se siente al degustar su significado y no tanto su pronunciación. Siento que no suena tan agradable al oído del otro ni al paladar mío cuando la pronuncio, como cuando la reflexiono.
Es inigualable darse cuenta de que alguien la siente por uno. "No estoy solo/a en el sentimiento". A decir verdad, no muchas veces son las que pasan cosas de este estilo. O, mejor dicho, no siempre nos encontramos en el momento justo con la persona que, más allá de entendernos, siente empatía por nosotros. Cualquier persona en cualquier parte del mundo puede estar pasando por la misma situación que yo en este momento... Y seguramente no nos conocemos.
Es por eso que calificaría como muy loco el hecho de encontrarme con alguien a quien le confíe algo y no sólo me entienda (es mucho más que eso), aunque sea genuinamente. Ni siquiera es entrar en mis pensamientos como si fueran suyos. Eso sería estúpido de pretender. Me refiero a alguien que pasó lo mismo que yo y recuerda la sensación, los pensamientos y hasta el estado de ánimo que eso le causó alguna vez.
Hoy siento empatía por alguien y no le voy a pedir que cambie de postura, que deje de pensar en eso o decirle "hay cosas peores". Porque yo hubiese hecho lo mismo, sentiría lo mismo y estaría igual de cerrada en mis pensamientos.
Lo que más me cautiva de la empatía es que no se busca. Simplemente se da. Por más que alguien realmente te quiera comprender de buena voluntad, puede que nunca se pueda poner en tus zapatos. Va por un carril diferente del de los afectos.
Un recuerdo fugaz, un micromomento del pasado o tu vida misma, de repente es la fuente de entendimiento y la clave para ese incomprendido por su propia familia. Eso es la empatía.
Hacía un segundo, se había puesto en verde
el semáforo y nosotros estábamos casi adelante de todo. No tardó en reaccionar
el típico pelotudo que ya tenía que andar tocando bocina. Porque, claro, ¡se
había puesto en verde… hacía un segundo! No había tiempo que perder.
Siguiente esquina: presenciamos una
importante puteada entre dos hombres, cada uno en su auto. Uno a la mitad de la esquina. El otro,
pretendiendo pasar porque venia de la derecha y le correspondía a el pasar. No pensaba dejar que pase el otro,
cueste lo que cueste. Entonces el otro tuvo que acceder a su pedido entre
–repito- las más variadas puteadas. ¿Taaaanto iba a querer hacer respetar las
reglas de transito? Al unisono, mi papa y yo: “porteños”.
Mientras tanto, lo mismo de siempre.
Aprovechando que no tenia que manejar, miraba por la ventanilla lo que siempre
me fascina de esa ciudad y, en realidad de la mayoría.
Intrigada como nunca antes, me surgió una
duda que mi papá supo contestar. “A eso lo hacían los frentistas italianos.
Venían en busca de trabajo y se dedicaban a eso.”
Cuando llegué a casa busque en Google
“frentistas italianos en argentina”, así, sin mayúscula. Pero fracasé en la búsqueda, ya que ni
aparecían esas palabras juntas. Entonces probé con “inmigrantes italianos en
argentina”. Eso era mas fácil, y más cuando se trataba de entrar a al maravilloso mundo de Wikipedia. Sin
embargo, seguía sin respuestas.
Soy una trucha. Saqué esta foto también de Google.
Finalmente, encontré lo mas cercano a lo
que esperaba leer, en la pagina http://www.mapaeducativo.edu.ar/pueblos_indigenas/images/14_cibotti.pdf en la que se explayaban mucho en Francesco Tamburini,
arquitecto italiano y diseñador de edificios monumentales como la Casa Rosada, el Teatro Colón, la Escuela Mariano Acosta, el Teatro Rivera Indarte y el Banco de Córdoba, la estancia de Juárez Celman, la sede del Gran Oriente y la casa de Bernardo de Irigoyen. Tambien se
nombraba a colegas como Carlos Morra y Clorindo Testa, ambos italianos.
Muy a la pasada, y casi con la sensación de
que lo escribieron sin mucha importancia, pude leer en el artículo algo de frentistas que, al
igual que los destacados arquitectos en Argentina de 1880, también venían de
Italia.
Para rematar el día, esa tarde dimos unas
vueltas con mi amiga Lucha que hacía mucho no veía. Tras contarle que no podía
dejar de ver los tímidos y a la vez inevitablemente imponentes frentes, me dijo
que teníamos que pasar por la calle Gorostiaga, la cual en realidad era sólo una
cuadra. “¡Esa cuadra quedó en el tiempo!”, me dijo, y tenía razón. Así que eso hicimos. ¡Un
frente más lindo que el otro!
Estos tipos, los frentistas, eran artistas.
No puedo entender cómo nadie se ocupó de averiguar más sobre ellos.
Quizás algún día se vuelvan a poner de moda
y se fabriquen en serie esas elaboradas molduras para los bordes de las
aberturas. Y ya no será lo mismo…
Está claro que el crimen perfecto no existe. Vueltas más, vueltas menos, se termina descubriendo. Mejor ejemplo que el crimen de la familia Clutter creo que no hay. Aunque los asesinos no eran muy lúcidos. *
Por ahí, en algún caso no se ha sabido la verdad para salvaguardar al incriminado. Sea por su fuerte influencia en la justicia o para tener una reserva de bomba para más adelante.
Intentando leer tu mente mientras lees, te doy la razón. El caso de Angeles Rawson me trajo a escribir, la joven a la que ni siquiera muerta dejan en paz. Y si no estabas pensando en eso... bueno, ahora sí.
Su ya hinchado y maloliente cuerpo pasa por innumerables investigaciones desde su defunción y posterior hallazgo. Y sí, eso es lo que se debe hacer cuando a alguien (o algunos) se le canta callar voces. Porque no se me ocurre otro motivo, por lo menos, sabiendo lo que se da a conocer. A no ser que sea su hobby. ¿Qué? Hay algunos que son rarísimos.
Pero lo que más me indigna es ver a la gente siguiendo el caso cual novela de Cris Morena, viendo qué más se sabe en la siguiente edición del noticiero. Ah, y otra cosa: ver CSI (Miami o NYC) o Law and Order, no te convierte en detective calificado para andar armando hipótesis sobre cuántos golpes le dieron a la piba o -esta es mortal- si el portero es el culpable por los rasgos que lo caracterizan con los de un criminal. WTF!!??
Esas fueron cosas que leí de la gente que comenta las noticias.
Los que se horrorizan diciendo "¡qué barbaridad!" cuando leen sobre un hecho morboso son los mismos que siguen la novela porque "hay que estar informado". Dale.
Por favor, no quiero que nadie salga creyendo que me parece mal que la gente piense. De hecho, es algo que a lo largo de este blog se puede comprobar que trato de incentivar (y a mí misma, obvio). Valoro la facilidad que muchos tienen para imaginar realidades paralelas. Eso los hace personas por demás creativas. Pero si con eso no construyen nada...
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.
(Proverbio de la India)
*El crimen narrado por Truman Capote en su famoso "A sangre fría". Si no lo leíste, no sé que estás esperando.
1. Tu imaginación vuela.
2. Si seguís con la mirada los cables en la banquina, te da sueño.
3. Si vas en colectivo, es más interesante que mirar para adelante o al desconocido que tenés al lado.
4. Si vas escuchando música, te sentís como en una película con la banda sonora incluida.
5. Aumentan tus posibilidades de que veas una estrella fugaz (yo vi 3 en esa circunstancia)
6. Te podés sorprender con el paisaje. Mirá lo que yo veo cada vez que paso por Victoria!
Y ni te cuento de las colinas que se ven cuando salgo de Libertador San Martín. Algún día Subiré alguna foto de eso, ahora no tengo ninguna a mano.
Si tenés alguna foto que hayas sacado en algún viaje y querés compartirla, va a ser bienvenida. ¡Ninguna tiene desperdicio!
Si hay algo que no debemos dejar escapar los CS o los que aspiramos a serlo, es que todo comunica. Si estás intentando no comunicar, ya estás comunicando eso. No voy a reflexionar sobre si eso es algo bueno o malo. No viene al caso.*
Lo que sí tenía ganas de destacar es que hace rataso que no escribía, y eso puede haber comunicado algo.
Para los que no me tienen en su Facebook: no, no me morí. Solamente me mudé temporalmente a Entre Ríos.
Y para los que sí me tienen en Facebook: sí, es ese fucking proyecto comunicacional que me animé a comparar con el dolor de parto y un camión cargado de parciales y trabajos prácticos lo que me tuvo un poco... atareada.
No quiero decir con esto que ya no tengo nada más para hacer. Pero...¡Salute, felicidades! Lo más pesado ya pasó y siento cierto alivio por eso.
Finalmente, casi llegamos al final del cuatrimestre que, dicho sea de paso, ¡pasó volando! (lo tenía que decir). Pero este es diferente a otros fines de cuatrimestres, porque eso significa que ya no voy a cursar con muchos de mis compañeros desde el primer año de carrera, y con quienes me encariñé muchísimo.
Encima no me puedo poner triste porque sería muy egoísta de mi parte. ¡Los odio! No, no. Mejor dicho, odio el hecho de no poder odiarlos. Sé que no se termina el mundo y que, de hecho, los tengo que aguantar 2 semanas más todavía. Pero por si se me olvida decirles en el momento más oportuno, les quería decir todo eso ahora, un sábado a la tarde y a través de este blog improvisado. Medio flojo lo mío...
Había empezado a escribir de forma catártica, como relax de esa semana que acabamos de pasar. Pero no... Se ve que esto era más significativo :)
¡Díganme cursi, no me importa! Hoy me hice un baño de aceite, todo me resbala y estoy así tipo re rebelde.
*Para mí es algo maravilloso. ¿Y qué querés que te diga? Si estás leyendo esto es porque sos tan meticulos@ como yo. No tengo la culpa...
Estaba buscando información para comprender el nucleo del problema que se está atravesando en la Justicia de nuestro país. En realidad, ya tenía una idea como cualquier persona que lee las noticias diariamente. Pero la verdad es que nunca me detengo a analizar cada una de ellas con el mismo énfasis. Y me pareció que era éste un tema al que hay que prestarle especial atención, ya que no se debería sobrestimar como un problema sólo para entendidos, grupo reducido a jueces, fiscales y abogados. Más bien es un tema que debería competer a todos los ciudadanos argentinos, como personas poseedoras de todos los elementos democráticos a los que tenemos acceso por igual.
Me sorprende la variedad de interpretaciones que se le puede dar a una misma doctrina, en este caso y como recién les mencioné, la democracia. Hay palabras que se separan en definición por un hilo tan imperceptible como el puñadito de sal que necesita la mezcla para hacer buñuelos (¡sí, lleva sal!).
Entonces, es menester saber qué hay detrás de los objetivos que se dicen públicamente y prever sus efectos secundarios -si no primarios- para no estar vociferando a los 4 vientos opiniones basadas en pobres fundamentos.
Para serles sincera, me había parecido una total tomada de pelo que justo a esa reforma judicial la llamaran "democratización de la justicia". Díganme, por favor. ¿Soy la única a la que ese nombre le hace un ruido parecido a un tenedor rozando una olla?
No podía convencerme de que el gobierno nos creyera tan ingenuos. Tenía que haber algún asunto más profundo que justificara ese adjetivo.
Afortunadamente, pude encontrar material proveniente de ambas posturas. Entiéndase "ambas" por las que tanto la oposición (que nuclea a una ensalada de posturas políticas y sociales) como el gobierno (que nuclea a otra ensalada de posturas no tanto políticas pero sí sociales) se encargaron de establecer. Es simple: o estás con el gobierno, o sos un vendepatria. Lamentable... (y me estoy yendo por las ramas).
A continuación, 2 videos que encontré en YouTube a través de una simple búsqueda en Google bajo el título "reforma judicial argentina". Ya me veía leyendo noticias viejas para llegar hasta el anuncio de la tan polémica norma que se quiere tomar. Sin embargo, encontré este material audiovisual que, de una forma simple y al punto, explica qué anda pasando por los recovecos judiciales, o no tanto...
No fue tan difícil adivinar cuál era de qué bando, ¿verdad? Serían las dos caras de la moneda. Una justifica; la otra refuta. No hay mucho más que decir al respecto. Algo que sí llamó poderosamente mi atención fue el recurso que ambos spots utilizaron. Primero había visto el de las ONGs, y tardé un par de segundos hasta darme cuenta que no era del Estado. Es que usaban palabras de común comprensión, dibujos simples y poco más de un minuto para hacerse entender, recursos propios de las propagandas estatales. En mi opinión, los dos están muy bien hechos. Y, claramente, los dos apuntan a un mismo público: ¡argentinos! ¿Amplio? Claro.
Si siguen hurgando en Internet, van a encontrar muchas páginas más que intentan explicar "objetivamente" el asunto. Fracasé en la búsqueda de las dichosas leyes que permitirían la reforma. Por ahí, alguno que esté interesado pueda. De todas formas, creo que como ciudadanos comunes y corrientes, deberíamos limitarnos a ver el para qué y no tanto la explicación misma.
Espero haber sido útil a quienes estaban tan perdidos y conscientes de ello como yo.
Hago una última aclaración: no creo que la reforma judicial se resuma en estos dos spots. Es fundamental alimentarse de las noticias que van surgiendo sobre el tema, que no son pocas. Cuanta más variedad de medios se consuma, mejor para una conclusión propia y no pre-masticada. :)